publicado en WQBA/radio mambí. univision radio el 18 de agosto del 2008
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Ayer los titulares entrelineas eran: Que no todo pueden ser buenas noticias, Que hay que amarrarse los pantalones, Que tendremos tiempos difíciles pero que todo está bien con “las metas” y…… ¿donde es que están las buenas noticias?, Si repartir tierras después de 49 años cuando los que habían soñado con ellas no están en este mundo, subir el salario mínimo, o retribuir a los que regresen a dar clases a la par de que sube el valor del “chavito” y los precios en los mercados cubanos son buenas noticias entonces esa sociedad ya hace mucho esta ahogada en su burla mientras hacen esperar a un pais entero por las buenas nuevas que no se asoman ni por los alrededores. Hace unos meses, sin lograr ver como se le caería la mascara a este juego, me decía en la opinión del Gato Encerrado que las migajas que un gobierno, con la capacidad inequívoca de inculcar la duda de la “posible mejoría” a 4 generaciones de ciudadanos, estaba dando tenían otro fin, todavía ahora embisten al pueblo con esas frases desgastadas - pero que aún funcionan - que me hacen recordar el famoso chiste de un hipotético discurso donde "el señor" dice que nos darán dos noticias: una buena y otra mala, la buena: que en el 2010 comeríamos piedras, y la mala: que las piedras no alcanzaban para todos…….(nos reímos?). Esa es la verdadera cuba, la realidad que la sabiduría popular ha aislado muy dentro de su ser para que no la destruya la soberbia que esconde la veracidad a los ojos del mundo, la soberbia que nos doblegó con la leyenda de soportar un poquito mas si queríamos palpar las promesas, la que nos convirtió en los israelitas del occidente confiados en un dios - todo poderoso - que prometía una tierra digna, pura, igualitaria, fértil para seguir después de cuarenta años en “éxodo” cruzando el mar a otros “reinos”, la soberbia que nos convierte en los hindúes espirituales de América aferrados a altares y adivinaciones buscando nuestra paz interna, la soberbia que nos deja claro que somos los cubanos, los únicos culpables de los que nos pasa por no dejar cuando estás “allá dentro” que estas cosas te afecten el alma y explotes, así sobrevive el sistema o sus discursos que solo sirven para apuntalar el peso de lo que se les viene abajo cuando enarbolan, a medias, una pirámide social que no hay dios que la arregle, así también sobrevivimos todos de la realidad virtual que se nos ofreció a cambio de leer “lo que ellos aprobaban como meritorio” y escribir sus consignas alegóricas.
Resistan cubanos, esa es la palabra de orden, hay que convencer a las generaciones que no les deben nada y que no tienen como escapársele en que le crean el juego otro rato, desde este “aire acondicionado” de tan lejos, te puedes dar cuenta del limbo que vivíamos, la verdadera historia de tantos millones “allá adentro” esperando el día con una buena noticia que les regocije el alma aunque sea por poco tiempo pues, como todos saben: la felicidad en casa del pobre dura poco y, si todo no pueden ser buenas noticias y ya las buenas las dijeron, a mi, que no me dejen saber las malas.
A. Valdés